Emoticrítico y las emociones en política

Emoticritico post
Emoticrítico y las emociones en política

La progresiva digitalización de la sociedad y el impacto de las nuevas tecnologías están produciendo modificaciones tanto en la manera en la que vivimos como en la forma en la que percibimos la realidad. Big Data, Inteligencia Artificial, Data Visualization…son algunos de los términos que resuenan en áreas como la neuropolítica y la neuroinformación, que hibridan las neurociencias con la comunicación política.

Gutiérrez-Rubí, en su libro Tecnopolítica, afirma que el conocimiento del cerebro y su funcionamiento deberían ser una asignatura obligatoria para nuestros representantes políticos:

“existe una íntima relación entre lo que pensamos, sentimos, vivimos e imitamos. Y que no siempre lo sabemos a nivel consciente, aunque sea decisivo en el momento de pensar y actuar. El voto, como cualquier otra manifestación de la vida política y pública, debe ser siempre reflexivo. Lo nuevo, o mejor dicho, lo que sabemos ahora a ciencia cierta, es que no hay reflexión sin emoción”

Resulta paradójico que gracias a la tecnología podamos volver a poner en valor los enfoques sistémicos y constructivistas que emergieron hace casi cinco décadas. Entendemos el constructivismo como aquella “perspectiva que considera a los seres humanos como constructores activos de su realidad por medio del significado y el sentido, en vez de ser receptores pasivos de experiencias y aprendizajes” (Fuente: Wikipedia).

Paul Watzlawick, uno de los principales autores de esta corriente en el ámbito de la Teoría de la Comunicación Humana, planteó cinco axiomas que siguen siendo interesantes si los tomamos como referencia para analizar a nuestros políticos actuales, por ejemplo, en los debates electorales. Comentamos aquí los dos axiomas que específicamente se relacionan con las emociones en la política:

Toda comunicación tiene un nivel de contenido y un nivel de relación

Esto significa que toda comunicación tiene un nivel de significado de las palabras y un nivel de metacomunicación o metalenguaje que incluye información acerca de las expectativas de quienes se comunican y sobre el tipo de relación que hay entre ellas. Por ejemplo, cuando Pablo Iglesias dice «no os pongáis nerviosos», en el nivel de contenido podría interpretarse como una invitación a la tranquilidad, mientras que en el nivel de relación implicaría control de la situación frente a sus adversarios y la creencia de tener una posición de ventaja.

Este tipo de indicadores de metacomunicación han sido ampliamente estudiados desde ámbitos tan dispares como la semiología o la programación neurolingüística.

La comunicación humana implica dos modalidades: la digital (lo hablado) y la analógica (comunicación no verbal)

La comunicación no implica simplemente las palabras habladas (lo que se dice); también es importante la comunicación no verbal (cómo se dice).

Este axioma es interesante para analizar la concordancia o disonancia entre ambos niveles, dado que los seres humanos somos capaces de “leer” de forma subconsciente los indicadores de lenguaje no verbal y de emitir un juicio al respecto antes de racionalizar.

Ted Brader, autor de la ” Teoría de la Inteligencia Afectiva”, afirma que “las emociones tienden a anticiparse para definir las decisiones políticas de las personas”.

Gracias a la tecnología, hoy tenemos la posibilidad de realizar un análisis científico acerca de las emociones teniendo en cuenta las microexpresiones faciales al tiempo que se analizan los elementos comunicativos y metacomunicativos del discurso. También se nos presenta la posibilidad de comprender las relaciones entre lo cognitivo y lo emocional como elementos indisociables de la naturaleza humana y de sus artefactos culturales, entre ellos la política. El análisis de lo emocional en política no supone un fracaso de la racionalidad ilustrada, sino que amplía lo que entendemos por “racional” y profundiza en un mayor conocimiento de los seres humanos.

Un ofrecimiento explícito de esta información contribuirá a un mayor autonocimiento de las personas, facilitándoles una toma de decisiones más consciente. Con esta finalidad, hemos creado, a modo de experiencia piloto, Emoticrítico.

Emoticrítico es un proyecto de inteligencia artificial que permite la detección de las emociones mediante tecnologías de reconocimiento facial..

Esta iniciativa ha sido desarrollada por alumnos de h4ckademy, escuela de programadores de alto potencial con sede en Google Campus Madrid, con el patrocinio y la colaboración de Mindset.

1 Comment

Leave Your Comment

Your Comment*

Your Name*
Your Webpage